Prensa Decoraciones Especial Navidad Casa Foa 2017

Se trata de un mural decorativo de pared de 18 metros lineales, que se adapta a la medida de la pared y es lavable. Inspirado en el paisaje autóctono de corrientes, esta pieza es un oasis de vida silvestre y natural en plena ciudad.

Entre una frondosa vegetación acuática, los camalotes dibujan un sendero imaginario que  constituye la base de los embalsados donde el viento deposita tierra y semillas, para que sobre ellos crezcan, como por arte de magia, especies de tierra firme como arbustos y árboles. Detrás del agua se adivinan palmeras caranday y pindo, cuyos frutos sirven de alimento para los monos caraya, un ombu regala sombra al reposo de un grupo de ciervos de los pantanos y a un pequeño venado de las pampas, especie en extinción recuperada de otra zona del país. Coloridos lapachos en flor custodian un pequeño rancho. A lo largo del mural se ve una diversidad de especies entre yacarés, ciervos de los pantanos, lobitos de río, carpinchos y variedades de aves.

“Cuando uno piensa con anhelo un lugar desconocido, la imaginación no tiene límites. Mi padre siempre habla de esteros del Iberá, de su variada vegetación, de sus aves infinitas, de los animales que para mí ya son protagonistas de cuentos.

Qué difícil es que la realidad supere a la fantasía cuando construimos con fotos y relatos un paisaje que no hemos vivido y deseamos conocer. Nunca fui a los esteros del iberá, pero sí viajé a él  infinidad de veces de la mano de las historias de mi padre, de su música y fotos, de mi imaginación.

Así pensé un mural que busca llevar a cualquier espacio un pequeño rincón de Corrientes, rindiendo homenaje a nuestra patria: los esteros del Iberá.”